A&B Laboratorios : “Nuestro valor diferencial son las personas”

Patricia Gutiérrez, hija del fundador y actual directora general.

Hace 20 años que José Luis Gutiérrez fijó en el polígono industrial de Júndiz los cimientos de un sueño: levantar una empresa química que estuviese estrechamente ligada a la sostenibilidad y el medio ambiente. Dos décadas después, aquella declaración de intenciones que nació bajo el nombre de A&B Laboratorios es una firme realidad que da empleo a 35 personas, extiende sus tentáculos por 20 países y camina ya por su segunda generación familiar. Patricia Gutiérrez, hija del fundador y actual directora general, vela con celo cada día porque el legado heredado continúe vivo y, sobre todo, porque la eficacia de los productos de A&B y el respeto por el medio ambiente con el que se fabrican resulten una cuestión del todo innegociable. De todo ello da cuenta esta empresaria alavesa en este encuentro con Grupo SPRI.

La pandemia, afortunadamente, no ha sido ni mucho menos severa con ustedes por aquello de ser considerados un agente esencial. Ahora que se cumple un año del estallido de la crisis, ¿qué balance hacen de los últimos meses?

Nos hubiera gustado que las circunstancias fueran otras pero todo se produjo de una forma tan abrupta que no nos dio tiempo ni a reaccionar. Afortunadamente ya veníamos trabajando con solvencia en el campo de la desinfección y los geles hidroalcohólicos, por lo que contábamos con todas las garantías de Sanidad. Eso hizo que pudiéramos echar una mano en estas circunstancias tan duras y cerrar el año con unos buenos resultados.

¿Con qué lección se quedan de todo lo vivido?

Echando la vista atrás, quizá con el vuelco en cuanto a la digitalización de la empresa que comenzamos a desarrollar cuando todo esto empezó. Nuestro compromiso con la salud y el medio ambiente siempre han estado ahí, pero la forma de trabajar, de acercarnos al cliente y comprenderle mejor es algo que nos ha venido derivado de la pandemia.

Siempre que tienen ocasión aseguran que para ustedes es “innegociable” el factor humano. ¿A qué se refiere exactamente?

Mi padre siempre decía que lo que nos distingue del resto de las empresas eran las personas, por eso siempre hemos intentado cuidar a los compañeros al máximo pues ya que entendemos que somos casi una familia, ¡qué menos que cuidarles, atenderles y agradecerles el trabajo!, ¿no? Soy de las que piensan que por mucho que tengas un gran producto o la empresa la dirija un gran gerente, si no cuentas con un equipo que comparta tu misma filosofía, ilusión y compromiso, de nada vale.

¿Y esto como se consigue, es decir, que un empleado vista la camiseta de la empresa como si fuera suya?

Mi padre ponía mucho amor y mucho cariño en todo lo que hacía, y supongo que eso habrá influido en algo. Por eso cuando vas con esas dos virtudes y ese compromiso por delante con tus compañeros, que son compañeros de vida, pues las reacciones son éstas. Una buena relación se basa siempre en la confianza, por eso hoy tenemos lo que tenemos en la empresa.

¿Ahí radica, entonces, su su valor diferencial?

Disponemos de una base científica y química de primer nivel y un equipo extraordinario y reconocido en el sector, pero si tuviera que identificar nuestro valor diferencial aseguraría que son las personas. Siempre. Por su capacidad, implicación y cariño desde que iniciamos en 2001 esta aventura. Ese retorno es impagable.

El nacimiento hace 20 años de esta compañía vino aparejado de conceptos entonces rupturistas como la sostenibilidad, la química verde, el medio ambiente… Hoy son ya muescas conocidas pero ¿cómo fue aquel desembarco en el sector?

Creo que fue la obra de mi padre, mitad locura y mitad visionario. Siempre decía que teníamos la obligación como ser humano y como empresa dejar el mundo mejor que como lo habíamos encontrado, y por ahí se fue dibujando la filosofía de la empresa y todos sus trabajadores. Tenía tanta pasión en ese sentido que provocaba un efecto contagio extraordinario entre los que estábamos a su alrededor, creyéndonos a pies juntillas que sí, que era posible limpiar esa imagen del sector y que este mundo químico no tenía por qué contar con una visión negativa. Insistía siempre que había otras maneras de hacer química y que ahí teníamos a la naturaleza como ejemplo donde poder fijarnos. Lo dicho, un visionario.

Con conciencia ecológica de serie…

¡Claro! Y también con una apuesta por la economía circular en todas las fases de nuestros productos, consiguiendo reducir hasta en un 80% el impacto respecto a otros productos tradicionales. Esta filosofía y el hecho de ser pioneros en la misma hace que hoy, dos décadas después, sean otras empresas las que nos observan para copiarnos e y eso nos hace sentir muy orgullosos.

Noticia ofrecida por la SPRI