La capacidad de adaptación permite a Herrekor salir fortalecida tras la pandemia

La localidad guipuzcoana de Astigarraga acoge desde 1978 la sede de Herrekor, una ingeniería de carácter familiar fundada en 1978 que en estos momentos da empleo a 25 profesionales (el 40% ingenieros) y opera de forma directa en países como Portugal y Marruecos. Esta firma vasca ofrece soluciones en transmisión de potencia, ‘converting’ y electrónica industrial. “Donde hay algo que gira”, aseguran, ahí está Herrekor. Y lo mismo si hace falta una solución para el proceso de creación de una tapa de yogur. Su última motivación se llama Kentu, una ‘spin off’ fundada hace ahora justo un año que a través de la sensórica inteligente realiza ‘trajes digitales’ a la medida de cada uno de sus clientes. María Herrero, hija y sobrina de los fundadores, lidera la gestión de esta compañía familiar, a la que llegó en 2009 tras una década de experiencia en el campo de la ingeniería mecánica en centros como Tecnalia y empresas como AirControl. Por el empeño y la dedicación manifestados en este periodo, ASPEGI la reconoció en su edición de 2019 con el ‘Premio a la mejor Empresaria de Gipuzkoa’.

 

Charlar con una ingeniera, en este caso Mecánica, y responsable además de una empresa familiar con 25 empleados es digno de mención aún cuando la realidad indica que continúa siendo muy difícil dar con este tipo de perfiles…

Los currículums que nos siguen llegando a día de hoy son en su mayoría de hombres en proporción con las mujeres ingenieras, pero tenemos que seguir porque si bien es cierto que hubo un tiempo dulce en favor de las mujeres, creo que ahora la tendencia ha empeorado…

¿A qué lo achaca?

Quizá sean las mismas recetas de siempre. El desconocimiento de lo es una carrera técnica como una ingeniería, la falta de acercamiento entre las empresas y la universidad, las empresas y las ikastolas… Si a eso le sumas los estereotipos con los que nos marcan en nuestra infancia y la falta de visibilidad de referentes en el ámbito de la mujer en la Ciencia, pues supongo que el resultado es el que es, ¡pero no vamos a renunciar! Las mujeres somos igual de capaces que un hombre de terminar una ingeniería y trabajar de ello muy bien.

Con la perspectiva que da un año como 2020, ¿cómo diría que les ha tratado la pandemia?

Ha sido un año muy denso e intenso tanto en lo emocional como en lo profesional. Uno de esos años marcados a fuego para siempre. Y un año del que hemos podido salir airosos gracias a que, pienso, nos hemos adaptado muy bien. Es cierto que antes ya habíamos hecho los deberes para digitalizarnos y apostar por temas estratégicos como la ciberseguridad, que con la llegada del teletrabajo se ha demostrado como una necesidad absoluta para todas las empresas, una herramienta muy resolutiva y segura. Todo ello, con ayuda del Gobierno Vasco a través del Grupo SPRI con Industria Digitala y la Diputación. Y gracias a todas esas cosas nos hemos adecuado a las circunstancias, aprendiendo a navegar en un mar de cambios (tan complicado), reduciendo costes y dando mucha visibilidad y un seguimiento continuo a todas las personas de Herrekor para tomar conciencia de la situación. Hemos hecho un máster en conciliación familiar.

¿Están ahora más fuertes o no?

Estamos más fuertes porque tenemos más capacidad de adaptación al cambio y hemos aprendido a movernos con las nuevas tecnologías. Podemos hablar con un cliente a través de Teams, por teléfono o whatsapp, con todo lo que ello supone en cuanto a ahorros de costes, y aunque nos gusta más el trato personal y la empatía que generan las relaciones personales, nos hemos adaptado bien a las circunstancias muy bien y muy rápido.

Aseguran que “Si hay algo que gira, ahí estamos nosotros”… ¿Cómo podríamos explicar su actividad?

Es una de nuestras líneas de negocio. Donde hay algo que gira en la industria, como por ejemplo un motor, un reductor o un acoplamiento, ahí estamos nosotros.  Todo lo que transmite movimiento forma parte de nuestro universo. También atesoramos un nivel de experiencia muy importante en el ‘converting’, que se refiere a la transformación de material flexible. Para fabricar una tapa de yogur, por ejemplo, se parte de materiales de bobinas enormes que van siendo transformadas. Nosotros calculamos y vendemos los componentes que intervienen en dicha transformación para nuestros clientes fabricantes de máquinas y productores y transformadores de materiales, dando soluciones de control de tensión, corte longitudinal, asegurando la calidad durante la producción.

La sensórica inteligente que también desarrollan está muy ligada a procesos de trazabilidad como, por ejemplo, la temperatura de una máquina. Poniendo como referencia las vacunas y las exigencias que arrastran en cuanto al control de su temperatura, ¿han trabajado en este campo? 

Con nuestra spin off Kentu, lanzada hace ahora justo un año, estamos intentando acceder a ese nicho del control de la temperatura para las vacunas y tenemos experiencia trabajando con otras cámaras parecidas que necesitan una trazabilidad muy fiable para conocer la temperatura exacta de alimentos. Son procesos que necesitan cumplir con la nueva normativa y registrar los balances de temperatura de forma digital y segura para que los datos no se puedan ver alterados y avalar la conservación. Otras áreas de aplicación son la extracción de datos de la máquina. Gracias a Kentu-Product, sensorizamos y conectamos componentes como grupos hidráulicos o compresores para tomar acciones basadas en datos objetivos. Esto permite la puesta en marcha en remoto, el mantenimiento avanzado, la optimización de los consumos, tener la seguridad de que la máquina funciona correctamente y, por lo tanto, que la producción va a cumplir con los estándares de seguridad, calidad, disponibilidad y rendimiento.

¿En qué tienen el foco puesto en estos momentos?

En varios frentes. Uno de ellos, las personas con la idea de ofrecer soluciones completas basadas en proyectos en colaboración con clientes y otras empresas para que el cliente pueda delegar en nosotros. También tenemos el foco puesto en el fomento del taller de bandas y correas, en las reparaciones, en la creación de producto propio, en el I+D+i para crecer como grupo…

¿Si tuviera que describir cómo han cambiado sus clientes, qué diría?

Han evolucionado sus capacidades de colaboración, su sentido de resolución y están muy motivados para poner en marcha proyectos basados en la digitalización para resolver el problema de no poder desplazarse libremente al cliente final en cualquier lugar del mundo. También creo que se han tenido que adaptar a la hora de resolver los problemas en remoto al no poder ir a planta, lo mismo que saber cómo se está desarrollando la producción desde casa. Esto antes de la pandemia no era ni mucho menos habitual. De igual modo, seguimos detectando que se han activado inversiones paradas durante la pandemia nuevos proyectos de digitalización de las máquinas y de los procesos. ¡Sin duda hay muchas ganas de sacar esto adelante!

Noticia ofrecida por la SPRI