Basque Trade & Investment, la Agencia Vasca para la Internacionalización de Grupo SPRI, publica tres documentos dedicados al análisis del mercado de componentes del sector automoción norteamericano, actualizado con los datos más recientes .
A través de estos links, es posible disponer de:
Un informe completo se encuentra a disposición de las empresas vascas que lo soliciten. Para acceder a él, es preciso dirigirse mediante correo electrónico: mzarraonaindia@basquetrade.eus
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Estados Unidos es actualmente el segundo mercado en términos de producción y ventas de vehículos ligeros, con una cuota del 20% y 11% respectivamente. También se sitúa en segunda posición respecto al número de plantas de producción, albergando un total de 73 plantas productivas.
Igualmente en lo referido a la electrificación del automóvil, Estados Unidos ocupa el tercer lugar en producción a nivel mundial, mientras que en el mercado de vehículos pesados (Heavy Trucks), es el segundo país en términos de ventas y segundo mayor productor del mundo.
Analizando toda la región norteamericana, ésta supone el 25% del mercado de autopartes del mundo, con Estados Unidos acaparando el 15% global y un papel muy relevante con especial relevancia de piezas y sistemas de ‘powertrain’, dada la gran presencia de numerosos Tier1 en el país.
Se estima que las 73 plantas de fabricación de vehículos en Estados Unidos producirán alrededor de 13,5 millones de vehículos en 2022. Ford, GM y Stellantis acumulan un tercio de las plantas (28) y más del 50% de la producción anual (casi 7 millones de vehículos). Otros OEMs con cierta relevancia en el país son los japoneses (Toyota, Honda y Nissan) con 13 plantas y casi 4 millones de vehículos. Del total de plantas, 35 cuentan con capacidad para la fabricación de modelos eléctricos y/o híbridos.
Destacan las cuatro grandes regiones de EE.UU.: Grandes Lagos, Sudeste, Centro-Sur y Oeste:
Los Grandes Lagos es el principal polo de producción de EE.UU., fabricando más de la mitad de los vehículos y es el hub con la mitad de las nuevas plantas para fabricación de baterías. El Sudeste, con mayores oportunidades para proveedores europeos, acoge las plantas de los OEMs de Europa, así como de asiáticos. El Centro es un hub de desarrollo con la producción limitada a GM, Ford y Toyota. El Oeste es el principal polo de fabricación y tecnologías relacionadas con la electrificación.
México es el principal mercado exportador de componentes a EE.UU., sobre todo, motores, carrocerías, alumbrado y señalización visual, con un alto volumen de importaciones y exportaciones “intercompany”. El principal cambio normativo que afecta a la automoción es la entrada en vigor del “United States-Mexico-Canada Agreement” (T-MEC) en el último año. Entre otras medidas, incluye el aumento del peso de los componentes producidos en Norteamérica sobre el total del vehículo, que pasa de situarse en el 60%-62,5% al 70%-75%. Las compañías que, hasta ahora, importaban componentes sin aranceles, tendrán que comenzar a pagar un sobrecoste, con un impacto estimado para los fabricantes de automóviles estadounidenses de alrededor de 3.000 millones de dólares durante la próxima década, según un informe de la Oficina Presupuestaria del Congreso.
En cuanto a las principales barreras de entrada, los aranceles a la importación de acero y aluminio, vehículos y componentes, seguirán siendo elevados en los próximos años. Esta situación podría dificultarse a raíz del nuevo Tratado de Libre Comercio (T-MEC), que aboga por impulsar la producción e incorporación de componentes a partir de materiales locales. Existen oportunidades de negocio para las empresas vascas, difiriendo las palancas y factores críticos de éxito según el perfil de empresa, tanto por sus propias características y dinámicas como por sus posibles intereses de negocio en el mercado estadounidense.
La implantación directa es quizá la opción más oportuna para desarrollar actividad en el sector. Así, será clave disponer de capacidades productivas más o menos cercanas. Encontrarse en otro hub o estado lejano limita mucho a la hora de competir, especialmente en aquellos estados donde la conexión con los hubs productivos es de varios días.
Para suministrar a los OEMs locales, es clave disponer de una oficina técnico-comercial, con gran peso del componente técnico en dicha zona. En cuanto a las decisiones de los OEMs de origen extranjero con presencia productiva en EE.UU., éstas se toman en sus centros de decisión; sus headquarters. Existen mayores facilidades para establecer relaciones con OEMs europeos del sudeste.
La implantación “brownfield” puede suponer una buena oportunidad para empresas vascas con capacidades tecnológicas y procesos diferenciales, susceptibles de ser exportadas / implantadas en un corto período de tiempo, estableciendo para ello relación con un partner local que disponga de importantes contactos y redes con empresas del sector.
El mercado estadounidense es atractivo por ventas y por producción, pero muy maduro. Resulta dificultoso abrirse hueco en paneles de proveedores muy establecidos, si no existe un apalancamiento previo en relaciones establecidas con los centros de decisión de los clientes en otras regiones (Europa, Japón, China, Corea del Sur). Además, el mercado se encuentra saturado en algunos hubs (Grandes Lagos), con exceso de capacidad por una tendencia a la baja de la demanda de vehículos.
A pesar de las medidas proteccionistas, los productos y procesos diferenciales y no excesivamente penalizados por los costes logísticos, tendrán altas probabilidades de éxito para la exportación desde Europa. Analizando las cuatro grandes regiones donde se concentran los OEMs en Estados Unidos:
La región de los Grandes Lagos, presenta cierto nivel de sobredimensionamiento, dado el gran número de proveedores, así como la capacidad productiva.
El Sudeste, es la opción más factible para proveedores europeos, especialmente para suministrar a OEMs europeos, pero sobre todo en autopartes de interior y exterior.
Los Estados del centro presentan poco volumen de producción con mayores oportunidades para proveedores de sistemas de ‘powertrain’ y ‘drivetrain’, así como forjas y fundiciones.
La zona Oeste (California), se postula como el polo de atracción de empresas de electrónica, con mayor cercanía a los centros de innovación e I+D en este ámbito, constituyéndose en la zona del país con mayor apuesta por la electrificación. Es visible tanto a través de la presencia de OEMs con capacidad para producir modelos de nueva generación, como de plantas de baterías y sistemas de ‘powertrain/drivetrain’ alternativos.