Zabala, el compañero habitual de las empresas vascas en sus proyectos europeos

Aitor Garro, director de la sede de Zabala en Bilbao

Aitor Garro, director de la sede de Zabala en Bilbao

El progreso de un país se mide, en buena parte, por su capacidad para innovar. Y el volumen de innovación se puede medir por el número de proyectos europeos que se acometen. No es una tarea sencilla. Requiere conocer bien el prolijo sistema comunitario de ayudas y se hace necesario recurrir a especialistas en navegar por el mundo de la tramitación burocrática de la Unión. Porque una cosa es tener un buen proyecto entre manos y otro, conseguir el apoyo necesario, materializarlo y asegurarse de cumplir todos los requisitos. Zabala Innovation es una consultoría experta en todo ese ecosistema.

La compañía, fundada en Mutilva (Navarra) hace 35 años por José María Zabala, sigue siendo una empresa familiar, pero ya cuenta con más de 350 profesionales, más de 8.000 entidades cliente y 13 sedes, una de las más relevantes en Bilbao. La delegación vasca se abrió en 2017, con Aitor Garro como único exponente. Hoy, apenas cuatro años después, la plantilla está compuesta por 31 personas.

Zabala se ha consolidado como una consultora internacional líder en la gestión de la innovación, y la administración integral de subvenciones y proyectos de I+D. Llevan su sello buena parte de los proyectos europeos relacionados con la I+D+i que se han gestado en Euskadi en los últimos años, muchos de ellos desde el Grupo SPRI. Programas como Hazitek o Elkartek, y otros tantos de innovación social, sostenibilidad o digitalización, igualdad… Charlamos con Aitor Garro, director de la sede de Zabala en Bilbao.

¿Cuántos proyectos de I+D+i o de programas europeos ha gestionado Zabala desde su delegación en Bilbao?

La primera oficina que se abrió fuera de Navarra fue en Bruselas, porque allí era donde se cortaba el bacalao y nos permitía enterarnos de qué es lo que se mueve en la UE. Nos permitía estar alineados y aprender cómo funcionan los consorcios, el trabajo de cooperación… Luego llegaron otras: Madrid, París, Londres, Bogotá… Bilbao no estaba en los planes, pero en marzo 2017, por la insistencia de alguno de nosotros, decidimos abrir la oficina. De estar yo solo hemos pasado a ser 31 personas, con su área nacional, proyectos comunitarios y, además, suelo decir que el núcleo duro de Zabala en innovación social está en Bilbao. También tenemos a Guillermo Dorronsoro, que nos da un plus de calidad…

¿Cómo se explica ese crecimiento en solo cuatro años?

El estar con las empresas, el roce, la cercanía, hablar su idioma… tiene su importancia. El equipo ya tenía un nombre. Y lo único que hemos hecho ha sido estar ahí y trabajar. Solo en el programa Hazitek, de los 150 proyectos que se han presentado, en Zabala se ha participado en unos 50. Sobre todo, trabajamos los Hazitek estratégicos, con grandes consorcios. También trabajamos en Basque Industry 4.0, Empresa Digitala, Elkartek… Hay que destacar que el ecosistema de innovación que existe en la actualidad es una de las mejores posicionadas de Europa. Las instituciones vascas están muy implicadas en apoyar a las empresas, sobre todo a las pymes. Y continuamente le están dando vueltas a la cabeza en cómo hacerlo. Es algo para destacar.

¿Hay algún proyecto del que esté especialmente orgulloso?

Uno de los que más cariño tenemos es el Urban Klima 2050. La persona que más empujó, Marian Barquin (desde Ihobe), ya falleció. Igual está mal decirlo, pero hay que reconocer que en Zabala no lo veíamos porque solo se admiten dos proyectos por Estado y ya estaba los dos adjudicados. Pero insistió. Preparamos la propuesta y se aprobó. Fue un empeño enorme por su parte y por eso le tengo especial cariño.

¿Cuál es el nivel de preparación de las empresas vascas en los proyectos? ¿Cuáles son sus principales fortalezas y dónde está el mayor margen de mejora?

Están preparadas y estoy seguro de que se podía liderar más propuestas de las que se presentan. Hay timidez o un carácter intrínseco nuestro, que no confiamos demasiado en nosotros mismos, en nuestras posibilidades. Luego, cuando se ve que el ogro no lo es tanto. No es un problema de preparación, es más de convicción. Nos falta creernos que podemos liderar.

¿Cómo se ha adaptado Zabala a la pandemia? La empresa ha experimentado un crecimiento en personal en este último año, ¿es así?

Zabala forma parte de la sociedad y nos ha afectado a todos. Nos basamos en las relaciones personales. Es cierto que hemos crecido mucho en personal. Pero nuestra preocupación es trasladar los valores de la empresa a los nuevos, y para eso hay que compatibilizar la comunicación presencial con las normas derivadas de la pandemia. En proyectos, hemos pasado de 300 millones de presupuesto en proyectos en 2019 a alcanzar casi 750 millones este último año. Hemos duplicado las solicitudes de ayudas, gracias a mucho trabajo. Las empresas demandan mucha información sobre las ayudas. Pero yo sigo echando de menos estar con la gente, el calor humano.

¿Qué perspectivas tienen para el futuro?

Para los próximos tres años son terribles, de mucho trabajo. Hay oportunidades ahora, pero hay que saber gestionarlo bien por parte de todos. No solo la administración pública a la hora de repartir. También las empresas. Tal vez se han gestionado mal las expectativas. Es un auténtico tsunami para nuestra economía. Pero hay quien piensa que va a llegar una lluvia de millones y no tendrá que poner nada. Es necesario un compromiso por parte de las empresas de hacer las cosas bien y se exige sacrificio.

Como dice, los fondos Next Generation van a suponer una gran oportunidad para las empresas vascas. ¿De verdad van a suponer una transformación de la economía?

El empresariado vasco es serio y responsable. Estoy convencido de que no sé si transformar, pero un empujón importante a la economía, sí. Hay que hablar claro: nos tenemos que poner las pilas todos. La Comisión Europea es la primera que se lo ha tomado en serio y ha dado el paso. Todos los demás tenemos que arrimar el hombro también. Desde Zabala estamos ayudando a las empresas a que tengan acceso a esas ayudas que vendrán de Europa. A ver cómo hacemos entre todos que esos proyectos vayan bien orientados.

El Grupo SPRI da apoyo a la empresa vasca mediante programas de ayuda para facilitar transición tecnológica-digital, la energética-medioambiental y la social y sanitaria. Encuentra el programa que mejor se adapta a las necesidades de tu negocio aquí.

Noticia ofrecida por la SPRI